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Los urogallos del centro de cría tienen una genética que no garantiza su supervivencia



El complejo de Redes necesita más de 70 ejemplares para alcanzar una población cautiva viable y sólo ha llegado a albergar 14, casi todos ellos emparentados


Rioseco, Pablo CASTAÑO El centro de cría de urogallos cantábricos de Sobrescobio aún está muy lejos de lograr su primer objetivo: garantizar la conservación de la especie con una población cautiva que mantenga altos niveles de variabilidad genética. Según un estudio elaborado por expertos de la Universidad de Oviedo, el centro de cría necesitaría como mínimo entre de 70 y 100 ejemplares para conseguir la necesaria diversidad genética que garantice una población cautiva viable. Hasta ahora el máximo de ejemplares reunidos en el centro del parque de Redes ha sido de 14 y la mayoría estaban emparentados en primer grado.

Dentro del programa Life+ Urogallo Cantábrico, el Laboratorio de Genética de Poblaciones del Departamento de Biología Funcional de la Universidad de Oviedo ha llevado a cabo el estudio "Caracterización genética de la población de urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus)", que acaba de ser publicado. El documento fue revisado por el Comité de Gestión del proyecto Life+ Urogallo cantábrico, que está coordinado por la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio de Agricultura, y que tiene como socios a las comunidades autónomas de Cantabria, Castilla y León y Asturias y a SEO/BirdLife, y financiación de la Unión Europea, el Organismo Autónomo Parques Nacionales y la Fundación Iberdrola.

En la primera parte del informe se consideran los requisitos que debería cumplir un stock cautivo de urogallos cantábricos, en lo referente a su constitución y manejo, para que sea viable desde el punto de vista genético. Los investigadores llevaron a cabo un análisis genético de los 13 urogallos que había en el centro de cría de Sobrescobio en 2011 (posteriormente llegó a nacer otro urogallo más y en los últimos meses cinco ejemplares han sido trasladados a centros de Cantabria y Burgos, por lo que quedan en Sobrescobio nueve). Se determinó el genotipo de los 13 ejemplares cautivos a partir de muestras de sangre que el laboratorio de la Universidad de Oviedo recibió el 22 de septiembre de 2011 y se compararon con el de la población cantábrica silvestre, en la que hay dos grupos diferenciados, el occidental y el oriental. Los científicos observaron claramente que doce de los ejemplares cautivos "son netamente occidentales" y que sólo uno, una hembra, "es de genotipo oriental". Además constataron que "la diversidad genética de los urogallos cautivos dista mucho de la que se observa en la población" silvestre.

Asimismo, de los 13 ejemplares que se encontraban en el centro de Redes, nueve estaban emparentados en primer grado. Por ello, atendiendo a razones demográficas además de las genéticas, los científicos sólo proponen tres cruzamientos entre ejemplares que no serían endogámicos. Los autores del estudio destacan que para que una población cautiva de urogallos mantenga niveles altos de variabilidad genética es necesario obtener un número suficiente de ejemplares fundadores y mantener un tamaño de población cautiva también suficiente. Esto depende de dos factores: la posibilidad de obtener individuos fundadores poco emparentados entre sí en número suficiente y la capacidad de carga del centro de cría.

Mayor población

Analizados los ejemplares que se alojan en el centro de Sobrescobio y su diversidad genética, los expertos de la Universidad de Oviedo apuntan que "el tamaño de la población cautiva debe ser mucho mayor que el actual si se piensa en poder establecer una población con unos requerimientos mínimos en cuanto a mantenimiento de la diversidad genética y, por tanto, limitar los efectos negativos de la deriva genética y la endogamia" que harían inviable la supervivencia de la población cautiva. Así, destacan que "para mantener una población con unos requerimientos mínimos en cuanto a diversidad genética sería necesario aumentar la capacidad de carga del centro al menos hasta unos 70-100 individuos". En esa línea, apuntan que "como orientación, para suplementar la población cautiva se podrían añadir entre 4-6 nuevos fundadores por año durante 10 años. Desde un punto de vista genético, si se decide una retirada parcial de puestas, estas deberían proceder de lugares repartidos por todo el hábitat de la población dada la relación existente entre distancia genética y distancia geográfica".

Es decir, habría que intensificar de forma notable la retirada de huevos de ejemplares en libertad (dentro del programa hay varias hembras radiomarcadas para controlar sus puestas) para llevarlos al centro de cría. Los propios autores del estudio consideran que "extraer anualmente 4 o 6 fundadores de la población silvestre presumiblemente supone disturbar a muchos animales" y por ello plantean que "antes de continuar el plan, es imperativo hacer una valoración del efecto que tendría sobre la población silvestre una retirada parcial de puestas. No es aceptable degradar la población silvestre para favorecer la población cautiva". El Departamento de Biología Funcional de la Universidad de Oviedo alerta, al igual que han hecho anteriormente muchos expertos, de los riesgos del plan de cría en cautividad del urogallo cantábrico, que pese a todo sigue adelante con el objetivo de que la especie no desaparezca.

 

Fuente: La Nueva España 18.04.2014

 

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